Wednesday, July 17, 2019

LIBRO DE URANTIA - PARTE IV - LOS SERMONES DE JESUS - 50. LA DIVISIÓN DE LA HERENCIA

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LIBRO DE URANTIA PARTE IV LOS SERMONES DE JESUS
50. LA DIVISIÓN DE LA HERENCIA

A. AÑO: 30 d.C.
B. LUGAR: El campamento de Pella
C. MOMENTO: Esta discusión siguió a uno de los sermones de Jesús del sábado en el campamento de Pella. Mientras los apóstoles iban bautizando a creyentes, Jesús se quedó atrás para responder preguntas. Un joven suplicó a Jesús que influyera a su hermano en un asunto de dividir la herencia que su padre fallecido había dejado.
D. REFERENCIAS(1821.1) 165:4.1 (Lucas 12:13-21)
E. IDEAS PRINCIPALES:

1. Jesús se indignó ligeramente por el hecho de que ese joven de mentalidad material esperara de él que dirimiera una disputa de negocios con su hermano. Dijo Jesús: ¿quién me ha puesto de divisor entre vosotros? ¿De dónde sacaste la idea de que yo me ocupo de los asuntos materiales de este mundo?
2. Y luego, dirigiéndose a los que le rodeaban, Jesús dijo: guardaos de la codicia; la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posea. Ni la felicidad ni la alegría proceden de la riqueza.
3. La riqueza en sí no es una maldición, pero el amor a las riquezas puede cegar al alma a las realidades espirituales del reino en la tierra y a las alegrías de la vida eterna en el cielo.
4. Entonces, Jesús contó la historia del rico necio que se djo a sí mismo: ¿Qué haré con todas mis riquezas? Edificaré graneros más grandes, para poder decirle a mi alma: muchas riquezas tienes guardadas por muchos años; ahora pues reposa; come, bebe y regocíjate, porque eras rica y tienes muchos bienes.
5. Pero este hombre rico era necio. Al preocuparse por los asuntos materiales de su mente y cuerpo, se había olvidado de almacenar tesoros en el cielo para salvar su alma.
6. Tampoco pudo gozar de su riqueza acumulada. Esa noche llegaron unos bandidos que asaltaron su casa y lo mataron, y después incendiaron sus graneros. Este hombre acumuló sus tesoros en la tierra, pero no fue rico para con Dios.
7. Jesús nunca se inmiscuyó en los asuntos temporales de sus apóstoles o de sus discípulos.
8. Después, un hombre le preguntó: Maestro, sé que tus apóstoles lo tienen todo en común, como los esenios, ¿pero quieres que todos nosotros hagamos lo mismo? ¿Es acaso pecado poseer riqueza honesta?
9. Dijo Jesús: no es pecado poseer riquezas honorables; pero es pecado convertir la riqueza en tesoros que absorban tus intereses y desvíen tu afecto de la devoción a los asuntos espirituales del reino.
10. No hay pecado en tener posesiones honradas, siempre que tu tesoro esté en el cielo, porque donde esté tu tesoro, allí también estará tu corazón.
11. Hay una gran diferencia entre la riqueza que conduce a la avaricia y la riqueza en fideicomiso. Muchos de entre vosotros que estáis aquí gracias a las contribuciones de personas generosas que han dado fondos a vuestro anfitrión, David Zebedeo, para estos fines.
12. La riqueza no perdura. El amor por la riqueza ofusca demasiado a menudo, aun destruye, la visión espiritual. Existe el peligro de que la riqueza se convierta en vuestro amo, no en vuestro siervo.
13. Jesús no propició la negligencia, el ocio, ni la indiferencia en proveer las necesidades físicas para la familia, o la dependencia de las limosnas. Pero sí enseñó la subordinación de lo temporal a lo espiritual.
14. Luego el joven insistió en preguntar a Jesús sobre su herencia. Dijo Jesús: ¿por qué pierdes la oportunidad de comer el pan de la vida cuando podrías satisfacer tu avaricia? Lleva tus quejas al tribunal de la sinagoga. ¿No ves que me ocupo de tu herencia celestial?
15. No habéis leído en las Escrituras: “Hay el que acumula riquezas con avaricia y sacrificio, y ésta es la porción de su recompensa: cuando dice, ya hallé reposo y ahora podré comerme mis bienes, pero no sabe lo que el tiempo le traerá, y que también deberá abandonar todas estas cosas a otros, cuando muera.”
16. ¿No conocéis el mandamiento: “No codiciarás?” Y nuevamente: ‘Ellos comieron y se llenaron y engordaron, y luego se volvieron hacia otros dioses’. No habéis leído en los en los Salmos que ‘el Señor odia a los codiciosos’? (Nota: no se han podido encontrar estas citas)
17. ¿No habéis leído que "mejor es lo poco del justo, que las riquezas de muchos protervos"? (Salmos 37:16) “Si las riquezas aumentan, no pongas tu corazón en ellas.” (Salmos 62:10)
18. ¿No habéis leído en Jeremías: “Que no se alabe el rico en sus riquezas”? (Jer 9:23) Entonces dijo Ezequiel: “Con la boca muestran amor, pero su corazón está en su propia ganancia egoísta.” (Eze 33:31)
19. Cuando Jesús despidió al joven, dijo: “Hijo mío, ¿de qué te valdrá ganar el mundo entero si pierdes tu propia alma?”
20. Cuando alguien que estaba por allí le preguntó cómo serían juzgados los ricos el día del juicio, Jesús respondió: “Yo no he venido para juzgar ni a ricos ni a pobres, pero la vida que viven los hombres será el juez de todos.”
21. Se plantearán tres preguntas a los que adquieren grandes riquezas:
¿Cuánta riqueza has acumulado?
¿De qué manera conseguiste esta riqueza?
¿Cómo usaste tu riqueza?

https://www.urantia.org/es/parte-iv-los-sermones-de-jesus#50_DIVIDING_THE_INHERITANCE

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