Tuesday, November 11, 2025

Pamela Kribbe Canaliza A Jeshua – Experimenta Tú Mismo

Queridos amigos,

Soy Jeshua. Les hablo de igual a igual. Soy hermano y amigo. Conozco bien lo que significa ser humano. Es precisamente a través de lo humano —todos los sentimientos, las emociones y la búsqueda— que se alcanza la plenitud más profunda. Dejar que tu alma brille a través de toda tu humanidad: ese fue mi camino y ese es el tuyo. No se trata de trascender tu humanidad, tus emociones y tus miedos, sino de iluminarlos y transformarlos desde dentro con calidez y compasión. Viajas con tu propia luz en la oscuridad.

El salto a lo profundo, presente en cada encarnación, incluyendo la actual, busca encontrar la luz en tu interior y permitir que brille e irradie en este mundo lleno de ilusión, miedo e ignorancia. Tu mayor misión en este mundo es encontrar la luz original que te pertenece solo a ti. Si encuentras tu luz original y tu verdad única, iluminarás también el mundo que te rodea. No estás aquí para adaptarte al orden establecido, sino para descubrir algo nuevo y compartirlo con los demás.

Siente algo nuevo en tu interior. Siente que hay algo dentro de ti que es completamente tuyo, que no proviene de tu crianza ni de lo que te ha definido: la educación recibida o las muchas voces de la sociedad que te influyen. Que hay algo independiente más allá de todo ese condicionamiento, algo nuevo y fresco, algo que no es de este mundo. Es tu alma la que te llama y la que desea manifestarse aquí a su manera. Tu alma no está lejos; reside en todas las células de tu cuerpo, en tu campo energético, en tus estados de ánimo.

Te invito a conectar con la presencia de tu alma descendiendo conscientemente con la respiración hacia el abdomen y relajándote al hacerlo. Tómate un momento para sentir dónde estás, conectando con todo lo que te rodea aquí y con la Tierra. Siente tus pies descansando sobre el suelo y toma conciencia de todo tu cuerpo, desde la cabeza hasta los dedos de los pies. Siente que eres más que tu cuerpo. Tu cuerpo parece una colección de extremidades y órganos, pero en realidad eres un ser completo. Puedes sentirlo también en tu cuerpo. Puedes experimentar tu cuerpo como un campo energético. Intenta percibirlo y siente la energía fluyendo. Toma conciencia de tus piernas, tu espalda baja, tu columna vertebral y la energía en y alrededor de tu pecho y tu corazón. Toma conciencia también de la energía en y alrededor de tu cabeza. Hay mucho movimiento en tu interior. Constantemente piensas, sientes y observas, y estas actividades generan corrientes de energía que fluyen dentro y alrededor de ti.

A menudo buscas una perspectiva que te guíe, que te dé una dirección: "¿Adónde debo ir? ¿Dónde debo estar? ¿Qué debo hacer?". Pero como escuchas tantas voces externas e internas, y debido a la gran actividad y movimiento en tu cuerpo y campo energético, es difícil encontrar un lugar de quietud, un ancla o un punto de conexión. A veces escuchas las voces de personas en quienes confías, las de amigos o seres queridos. O escuchas a un maestro, a alguien a quien consideras una autoridad porque crees que posee un conocimiento que puede ayudarte. Puede que así sea, pero lo que realmente es verdad para ti solo lo puede determinar tu propio "yo", tu propio centro único: tu alma. Tú eres la piedra angular de todo en lo que respecta a tu experiencia, tus elecciones y tus decisiones. Por eso es tan importante experimentar un ancla, un centro.

Mi mensaje de hoy es que este centro no está en el mundo exterior. Y por "mundo" me refiero a todas las influencias externas, incluso aquellas derivadas de tu predisposición genética, heredadas de tus padres y ancestros, y de la cultura en la que creciste; todas las influencias que ya he mencionado. Hay algo en ti que es independiente de todo eso, y ese algo es lo que se ha encarnado aquí. En ello reside un impulso, una fuerza vital, que te pertenece por completo. Solo eso puede ser tu centro y tu ancla, tu guía. Todo lo demás es secundario y te distraerá de la verdad si primero no reconoces y sientes plenamente tu propia singularidad.

Pero no es tan fácil, porque no te han enseñado cómo hacerlo. No ha formado parte de tu educación ni de tu crianza el conectarte con esa energía vital única que reside en tu interior. A los niños se les suele enseñar a adaptarse a la sociedad tal como es. Si bien existe un creciente interés por la individualidad y la singularidad, lo que propongo aquí es mucho más radical. Tu alma viene a traer algo nuevo. El orden actual no se basa en el amor ni en la armonía. La mayoría de las estructuras del mundo se fundamentan en el miedo y la falsa autoridad, pero esa parte de ti que ha venido a traer algo nuevo, incluso para ti mismo, no desea adaptarse a estas estructuras. En cierto modo, eres un extraño, y esa era la intención.

Cuando hablo de este ancla, de este centro interior —la conciencia única de tu alma—, ¿qué te evoca? ¿Puedes sentirlo presente en tu campo energético, en tu cuerpo? Y si es así, ¿dónde se encuentra? La mejor manera de experimentar esta presencia esencial en tu interior es observar el silencio y percibir con claridad lo que realmente sientes. Por ejemplo, al interactuar con el mundo que te rodea, en tu trabajo o en tus relaciones, sé consciente de tus sentimientos. No los reprimas, sino observa tu propia verdad. No te limites a intentar preservar la armonía externa. No, intenta realmente ver qué sucede en tu interior,  qué sientes de verdad y qué necesitas hacer para ser fiel a ti mismo o para reencontrarte contigo mismo.

Finalmente, te invito a imaginar que tu campo energético es un abanico de colores. Los colores representan energías y estados de ánimo. Todas las tonalidades de colores giran a tu alrededor. Ahora pregúntale a tu campo energético: "¿Qué color necesito? ¿Qué color puede ayudarme a sentirme más equilibrado?". Visualiza espontáneamente un color que te haga sentir bien. Simplemente déjate llevar por tu imaginación. No cuestiones si es real o no. Elige el primer color que te venga a la mente;  es como una corriente que fluye hacia ti . Deja que ese color te sane y fluya hacia aquellas zonas de tu cuerpo, de tu campo energético, que más se beneficien; el color encontrará su camino por sí solo. Siente la presencia, la energía, de este color. Te ayudará a conectar contigo mismo.

Puede que también haya un mensaje ahí; que sientas lo que ese color, esa energía, quiere transmitirte. El color puede brindarte ternura, para que seas más amable contigo mismo/a, o puede significar que te empoderes, que te defiendas. Puede significar muchas cosas, pero tú lo sabes mejor. Tú eres tu máxima autoridad, el/la autor/a de tu propia vida.

Muchísimas gracias. Estoy unido a vosotros en el amor.



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